Alja Horvat
Slovenia
Cuidar de nuestras mascotas con buenas prácticas, como visitas regulares al veterinario, refugios limpios, buena higiene, alimentación adecuada y vacunación, previene las infecciones antes de que aparezcan. Así reducimos la necesidad de antimicrobianos y disminuimos el riesgo de que surjan microbios resistentes.
“Un poco de cariño y atención diaria puede marcar la diferencia para nuestras mascotas. Hábitos cotidianos como cepillarlas, mantener sus espacios limpios, ofrecerles una buena alimentación y llevar al día sus vacunas y revisiones ayudan a que estén sanas, felices y no necesiten antibióticos”.