Sara Andreasson
Sweden
Fungicidas, herbicidas y otros pesticidas se utilizan para proteger las plantas de plagas. Además, en algunos países se usan antimicrobianos como promotores del crecimiento. Los estudios demuestran que esta práctica puede favorecer la aparición de microbios resistentes. Limitar su uso, regularlo bien y combinarlo con buenas prácticas agrícolas ayuda a proteger el medio ambiente y mantener la eficacia de estos productos.
“Esta imagen muestra el contraste entre la agricultura industrial a gran escala, con monocultivos y pesticidas, y la belleza de la agricultura a pequeña escala, donde conviven muchas especies distintas”.