Matti Pikkujämsä
Finland
Los residuos antimicrobianos, los microbios resistentes y los genes de resistencia llegan a la naturaleza por actividades humanas como aguas residuales de hospitales, escorrentía agrícola, contaminación industrial o el desecho inadecuado de medicamentos. Una gestión adecuada de estos residuos es clave para evitar que regresen a personas y animales a través de los alimentos, el agua o el contacto directo con el suelo, aumentando el riesgo de transmisión.
“Mi ilustración, pintada a mano con acrílicos, resalta la inocencia y pureza de la naturaleza, así como su vulnerabilidad ante la resistencia a los antimicrobianos. Subraya cómo la actividad humana y la eliminación inadecuada de residuos farmacéuticos pueden propagar microbios resistentes de forma silenciosa en el medio ambiente”.