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Ana Popescu

Austria

Cuando estamos enfermos, mantener distancia marca la diferencia

Hábitos como usar mascarilla o quedarse en casa cuando estamos enfermos ayudan a reducir la propagación de infecciones. Esto significa menos visitas médicas para los que amamos y nuestros compañeros de trabajo, menos recetas de antimicrobianos y menos oportunidades para que aparezcan superbacterias.
Estas precauciones también se aplican a los animales con los que convivimos o trabajamos, ya que algunos microbios resistentes pueden transmitirse entre humanos y animales en ambos sentidos.

“Piensa en las decisiones que puedes tomar cuando te sientes mal: ponerte una mascarilla, quedarte en casa, lavarte las manos… así evitas contagiar a los demás y se reduce el uso de antibióticos.
En cambio, dar la mano y mantener contacto cercano puede propagar bacterias y aumentar el uso de antibióticos. Como resultado, hay más riesgo de que surjan y se propaguen bacterias resistentes.
La diferencia entre ambas opciones es como el día y la noche”.