Alfie Gatt
Malta
Nunca tomes un antimicrobiano recetado a otra persona sin consultar antes con un profesional sanitario y no des tu medicina a una mascota. Cada receta se adapta a una infección y a una persona concreta. Usar el tratamiento equivocado puede retrasar la recuperación, provocar efectos adversos y favorecer la aparición de microbios resistentes más difíciles de tratar.
“Esta ilustración muestra cómo el tratamiento siempre debe adaptarse a cada persona. Los dos retratos se mezclan, pero sus realidades son muy distintas: uno con ramas secas, que representa el mal uso y el daño que puede causar, y el otro con flores, símbolo del tratamiento adecuado, la calma y la recuperación. El contraste deja claro que lo que funciona para una persona puede no servir para otra. La medicina es algo personal y no debe compartirse”.